Para ganarles a las máquinas, se necesita fomentar el pensamiento disruptivo

Psicólogos que usan lentes de realidad virtual para tratar fobias, médicos con impresoras 3D para obtener órganos que les permitan practicar antes de una operación, monedas virtuales que pasan por encima a los intermediarios.

Los bancos lo saben. Mucho va a cambiar en poco tiempo, por lo que se van a requerir nuevas habilidades. Por ejemplo, con un empuje que hace temblar la manera hasta ahora conocida de hacer transacciones financieras, Blockchain tiene como misión que, a través de la voluntad colectiva, las finanzas se manejen directamente.»

El éxito de la tecnología llamada Blockchain o «cadena de bloques», que apareció en 2009 junto a los bitcoins, es que logra evitar que el mismo dinero se gaste dos veces y se puedan realizar de manera segura transacciones financieras entre particulares de manera directa y de forma electrónica. «El Blockchain va a transformar a la industria financiera. Se trata de un nuevo sistema descentralizado que está apuntalado en la confianza», dice Ernesto Van Peborgh, quien se dedica a la comunicación para promover el desarrollo sostenible y analizar el potencial de los medios sociales para catalizar el cambio cultural hacia formas colaborativas de trabajo, basadas en valores como la transparencia, la honestidad y la voluntad de compartir, según se lee en su propia página de Wikipedia. «A través de esta tecnología se certifica que la información es correcta y hace innecesarios los entes centralizados que garanticen confianza».

Agrega que, como los bancos se tienen que reinventar, surgen las Fintech (un término que muestra la simbiosis entre tecnología y finanzas), en general start ups que intentan tomar una porción del negocio de los bancos aplicando cada vez más tecnología en las transacciones. «Las Fintech llegan a ciertos nichos que tenían los bancos que eran muy rentables porque intentan ser más rápidas, más eficientes y más baratas».

Para la industria automotriz, por ejemplo, una investigación de Guillaume Delautre, funcionario de investigación y Salonie Hiriyur, oficial profesional joven de la OIT, afirma que «la industria está experimentando cambios profundos. Desde el auge de las economías emergentes y el desarrollo de nuevas formas de trasladarse en automóvil (como el uso compartido de vehículos privados) hasta la creciente «digitalización» de la producción y la necesidad de fabricar automóviles más ecológicos, estos cambios tendrán sin duda un impacto sobre la calidad y la cantidad de empleos en el futuro», dicen los investigadores.

No es la única industria en movimiento, por supuesto. En el caso de los abogados, ya existen herramientas de la inteligencia artificial que plantean el desarrollo de algoritmos para ayudarlos a conocer, por ejemplo, el grado de verdad y mentira en la declaración de una persona.

Por otro lado, la flamante carrera de Diseño de la Universidad de San Andrés está liderada por catalán Alex Blanch, un reconocido profesional en el mundo del diseño. Con un concepto diferente porque «una buena parte del trabajo de un diseñador gráfico lo va a hacer una computadora», predice, «el diseñador gráfico o industrial tal como lo conocemos va a dejar de existir». Funda su opinión en la posibilidad que tienen las máquinas de diseñar si se les dan los parámetros adecuados. «Si hay que trabajar un logo, por ejemplo, hay un grupo de diseñadores que tarda unos cuantos días en venir con una propuesta. Pero hoy la inteligencia artificial puede producir en media hora cinco propuestas para 20 productos diferentes. Esta situación me atrevo a extrapolarla a muchas profesiones».

Sin embargo, asegura que hay procesos que son demasiado difíciles para las máquinas, y son los disruptivos o llamados out of the box. «Alemania es el país que más se robotiza, pero el que más trabajo produce». Su clave para sobrevivir al avance de los robots es lo que llama «el pensamiento estratégico». Por ejemplo, «la observación etnográfica de un pueblo, su entorno, sus hábitos y comportamientos a corto y largo plazo. Para los diseñadores, un cliente representa una oportunidad de intervención que implica entender su modelo de negocios. Cuando era joven un cliente te decía «quiero una silla». Hoy te dicen:«No vendo esta silla, ¿qué hago?» Entonces hay que hacer un diagnóstico y venir con una solución que implique el rediseño». Agrega también que hoy la inteligencia colectiva es la que prima, y que el diseño no escapa a esto. Las estrellas dejan lugar al trabajo en equipo, quizás con diferentes especialidades.

Desde la UCA, Daniel Righetti, con un puesto poco común de coordinador de Innovación Académica, habla del laboratorio de innovación que tiene la entidad, que es transversal a todas las carreras y donde se gestan incubadoras de proyectos como por ejemplo «tomamos una resonancia real, la imprimimos en 3D y se la damos a los alumnos para practicar, pero también a los cirujanos. De esta manera se baja el riesgo de la operación». Cuenta el caso de un paciente con un tumor en un pulmón cuyo diagnóstico indicaba la extirpación del órgano. «El cirujano, cuando tuvo la impresión 3D, se dio cuenta de que podía hacer una operación menos invasiva y no fue necesario sacar el pulmón». Habrá también, según el experto, un gran cambio a través de la impresión 3D de huesos.

¿Cómo estar a tono con los tiempos que se vienen? Workmonitor, un estudio que releva las expectativas, estados de ánimo y comportamiento de los trabajadores en 33 países, incluida la Argentina, elaborado por Randstad, tiene la respuesta. Ante la pregunta por la necesidad y formas de mantener y mejorar sus habilidades y competencias laborales, el 97% de los encuestados indicó que el aprendizaje permanente es esencial, independientemente de la edad que se tenga, mientras que el 94% considera que la formación y el desarrollo de habilidades y competencias laborales son una responsabilidad individual propia de cada trabajador y que la actualización les permite mejorar su empleabilidad. No importa la edad ni la posición, el aprendizaje continuo es la clave para que las máquinas hagan su trabajo, pero no el nuestro.

Novedades a las que hay que ajustarse

Piscólogos: Usan lentes de realidad virtual para simular situaciones a superar.

Banqueros: Un sector que analiza cómo integrarse a la tecnología Blockchain.

Industria automotriz: Más digital y ecológica, más análisis del comportamiento.

Diseñadores: Proyectan con visión humanística, el resto lo hacen las máquinas.

Médicos: Tienen impresoras 3D para practicar con órganos.

Abogados: Emplean algoritmos para predecir comportamientos.

Fuente: La Nación

 

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