Innovación: pensar fuera de la caja

Ante los contextos volátiles, las empresas impulsan a sus empleados a desarrollar la creatividad para no quedarse a la vera del camino. Las estrategias.

En un contexto en el que la volatilidad está a la orden del día, las compañías que no se adaptan rápidamente a los cambios corren el riesgo de quedarse a la vera del camino. Las empresas, ya sean grandes o pequeñas, deben ser conscientes de que hoy sus competidores pueden consolidarse mucho más rápido que antes y hasta provenir de sectores impensados. ¿Cómo hacerle frente a este panorama? Sesiones de brainstorming, plataformas para compartir conocimiento, C-Labs, Hackatones, Strike Teams, meditaciones grupales y encuentros de memoria celular son algunas de las estrategias que desde las áreas de RR.HH. encontraron como respuesta.

«En contextos tan volátiles como los de hoy, una empresa que no cambia para ajustarse a las necesidades del mercado suele sufrir las consecuencias», dice María Elena D’Angelo, directora de RR.HH. para el Grupo de Mercados Sur de Avon. Por eso, apelan a fomentar la creatividad en sus empleados, porque creen que «expande las fronteras de lo que podemos hacer, nos permite desafiar el status quo y detectar áreas de oportunidad para mejorar», explica D’Angelo.

«Si hoy no estás preocupado por cómo innovar y cómo cambiar, seguramente va a haber un competidor que no lo tenés visto, ni sabés que existe, ni se te ocurre que pueda ser un competidor, que lo tengas subestimado, y mañana se quede con tus clientes y tu fuente de ingreso», alerta Gustavo Guaragna, CEO de Snoop Consulting. Como agrega Olivia Ryu, Principal Professional of Creativity & Innovation Center de Samsung, el actual panorama de mercado «cambia sustancialmente cada uno o dos años, mientras que antes lo hacía cada cinco a 10 años».

Ante esto, los departamentos de RR.HH. de las compañías ceden tiempos de la jornada laboral y generan espacios en donde sus colaboradores puedan ponerse al día con las últimas tendencias, «piensen fuera de la caja», propongan ideas y soluciones, y hasta pongan en marcha sus propios proyectos.

Inteligencia colectiva

Las estrategias para promover la innovación y creatividad abundan. En Avon, por caso, llevan adelante Talent Days, un evento de desarrollo en el que, durante dos semanas, todos los empleados tienen la posibilidad de participar de charlas, cursos, talleres interactivos y otras actividades, para «estar expuestos a tendencias, pensar fuera de la caja, desafiar los límites y desarrollar sus sentidos, entre otros retos».

En Snoop Consulting, sus colaboradores tienen horarios flexibles y cuentan con espacios abiertos para que fluya la comunicación. Sumado a ello, en las reuniones y sesiones de brainstorming apuntan a la diversidad, por eso participan colaboradores con distintos perfiles y que manejen diferentes conocimientos.

Samsung tiene su C-Lab (Creative Lab), para que sus colaboradores tengan la oportunidad de concretar sus propias ideas. Les permiten trabajar en sus propios proyectos, dejándolos libres de las tareas que tiene con su equipo original y hasta «puede funcionar como un propietario o empleado de un start-up», explica Ryu. Además, fomentan la inteligencia colectiva. ¿Cómo? Con una plataforma llamada Mosaic donde más de 300.000 empleados sugieren y comparten libremente información, conocimientos y experiencia.

«Gracias a Mosaic, construimos un ambiente de trabajo donde todos los empleados comparten, discuten y desarrollan ideas», detalla la ejecutiva de Samsung. Y asegura que, cada año, se registran unas 20.000 ideas.

Accenture también se vale de la tecnología para fomentar el conocimiento y la generación de nuevas ideas.

Como explica Andrés González, director de Estrategia de la compañía, cuentan con una plataforma llamada Knowledge Exchange, que es una especie de Google, como la definen, para acceder a contenidos, expertos y entrenamientos online, «para acercar a la gente al conocimiento». Y, conforme los colaboradores aportan contenido, suman puntos que después pueden «canjear» por el reconocimiento que elijan, como, por ejemplo, artículos o entrenamiento.

Pero, además, tienen un Innovation Lab, donde muestran aquello que consideran que será «disruptivo» para sus clientes. El espacio cuenta con prototipos de realidad virtual, realidad aumentada, drones y otras tecnologías. Cada líder, dice González, lleva a su equipo para que experimente y vea «la semilla de lo que se viene».

Sumado a esto, ofrecen charlas con referentes de la innovación externos. «Para innovar, si no mirás lo que pasa afuera, disminuye tu capacidad», sentencia González.

Otra estrategia que tienen en la compañía es Accenture Campus Challenge, un desafío para estudiantes universitarios, en el que deben experimentar algunos de los retos que, a diario, enfrentan en la empresa.

Aquellos participantes que presenten las mejores ideas para resolver los problemas planteados reciben un reconocimiento -que puede ser, por ejemplo, una visita a Silicon Valley.

Globant también tiene un abanico de opciones para fomentar la innovación. Para ellos, esta «tiene que estar en todo momento y en todo proyecto», como dice Guibert Englebienne, cofundador de la compañía. Entre otras actividades, entonces, ofrecen las sesiones llamadas «Think Big», en donde invitan a grandes figuras, como profesores del MIT o ingenieros de la NASA, que «nos cuentan algo diferente», agrega Englebienne. También hacen Hackatones, que «nos conectan con gente de afuera de la empresa y nos acercan a talentos»; sesiones de ideación para clientes y el Globant Lab, donde «exploran» con Inteligencia Artificial, Realidad Aumentada y robótica.

Uber es otra de las organizaciones que prioriza la innovación y la cultura colaborativa. Por ello, cuentan con «un repositorio de información, experimentos, tácticas e iniciativas que cada equipo local realizó» y, cada vez que una persona del equipo de operaciones hace un experimento, lo documenta, analiza los resultados y lo comparte en un directorio público, de acceso global. Cuando una cantidad suficiente de equipos repite un experimento y los resultados son consistentes, se puede convertir en un «Gold Standard», es decir, «un modelo que se implementará en todas las ciudades de forma automática», explican. En cambio, en el área IT de Mercado Libre se implementa una metodología de trabajo en la que cada equipo o subequipo elige su forma de trabajo.

«No existen procesos ni pautas, sino que se da una bajada del resultado a lograr. Creemos que no hay nadie mejor que el equipo de trabajo para definir cómo alcanzarlo, ya sea desde el punto de vista de tecnología, como de producto», describe Gabriela Preto, head de RR.HH. del área IT de Mercado Libre.

Otra de las iniciativas que tienen en Uber, con la intención de desarrollar soluciones creativas para los desafíos que les van surgiendo, es la conformación de «Strike Teams», equipos de 10 personas, de distintos puestos y oficinas, y que tienen como objetivo trabajar durante cierto tiempo (hasta seis meses) en el análisis de una problemática que afecte a más de una ciudad, para luego proponer posibles soluciones e implementan pilotos que las validen.

Cada año, Uber organiza una convocatoria global para que sus empleados propongan soluciones para un tema específico planteado. Esta convocatoria se llama Workation, por un juego de palabras entre work (trabajo) y vacation (vacaciones). En su última edición el tema fue «El año de los socios» y el objetivo fue que «todos los colaboradores pudieran proponer estrategias para atraer y retener a los socios que usan la plataforma para manejar».

Mirar la compensación

Está claro que fomentar la innovación tiene un impacto positivo para la compañía: mejora la productividad y el clima laboral, genera mayor compromiso por parte de sus empleados y tiene consecuencias directas en el negocio. De hecho, en Samsung ponen como ejemplos desde la creación de nuevos productos hasta cambios de modelo de negocios, en la oferta y en proyectos. Pero también puede ser una buena oportunidad para los colaboradores. Y es que su aporte es reconocido de diferentes formas: remuneración económica, certificados, agasajos o incluso formar parte del negocio.

La compañía dedicada a la producción de latas de aluminio Ball cuenta con el Programa de Reconocimientos Rápidos. Con esta iniciativa, los colaboradores que aporten una idea innovadora que mejore la gestión de la planta, resuelva un inconveniente de impacto o demuestre su vocación de servicio son reconocidos internamente. Esto no solo lo hacen difundiéndolo, sino que les entregan un certificado firmado por la dirección de la empresa, además de un presente, que suele ser un electrodoméstico, cuenta Diego Zaffar, gerente de Producción de la firma en la Argentina.

En Avon, en cambio, tienen el Programa de Reconocimiento, en el que las contribuciones se premian con agasajos como experiencias gourmet o «escapadas».

Mientras que, en Samsung, aquellos que hagan uso del C-Lab no enfrentan ninguna consecuencia cuando sus proyectos no tienen resultado tangible. En cambio, reciben una «generosa compensación» si tienen grandes logros. Y, agrega Ryu, «cuando se trata de un proyecto que no puede ser transferido a un equipo relevante dentro de la compañía, pero es viable y comercializable, el equipo que lidera el proyecto puede ser independiente de nosotros a través de un ‘Spin Off’». Esta modalidad les da la posibilidad de que inicien sus propios negocios y obtengan capital.

En Smilehood, en algunos casos, sí existen compensaciones económicas, a partir de la «participación clara y transparente en las ganancias que esas propuestas traen a la empresa y se anuncian de esa manera desde el inicio», explica Guillermo Pino, presidente de la empresa. Mientras que, en otros casos, no existe compensación alguna, por ser parte de la dinámica de trabajo.

En Snoop Consulting, en cambio, «no tenemos ningún tipo de compensación especial porque tampoco hay ningún tipo de presión para ‘ser’ creativo», dice Guaragna. Aunque aclara que sí hay reconocimientos, puesto que es una compañía en la que se intenta fomentar el mérito.

Mientras que en Taranto tienen el Sistema de Aportes Creativos, en el que sus colaboradores «pueden generar propuestas enriquecedoras que redunden en beneficios para la empresa, para el resto de los empleados e incluso para la comunidad», define Cecilia Caballero, gerente de RR.HH.. Y los aportantes reciben incentivos económicos que varían conforme a los beneficios obtenidos a través de la idea.

Cada año, se elige el mejor aporte creativo: «Las ideas preseleccionadas son expuestas por los mismos proponentes, frente a los mandos medios y altos de la compañía, quienes actúan de jurado para elegir la idea ganadora», detalla Caballero.

Mientras que a los finalistas les dan una cena para dos personas como agradecimiento por sus aportes, el ganador recibe un sueldo adicional, explica Caballero, y finaliza diciendo que: «El mismo reconocimiento obtiene la persona que tiene la mayor cantidad de aportes creativos implementados en el año», en tanto, el segundo lugar en cantidad de aportes implementados, recibe medio sueldo.

La búsqueda interior

En Smilehood no solo fomentan la innovación, sino también la espiritualidad. Por ello, «hacemos meditaciones grupales guiadas, encuentros de memoria celular, y otras herramientas de desarrollo interior para lograr la co-creación y conectarnos con nuestro interior, desarrollando nuestra propia creatividad para potenciar el grupo», dicen desde la compañía. A esto le suman viajes en grupo. El año pasado, el destino fue Uruguay, donde hicieron un retiro de dos días con el escritor y tanatólogo Alejandro Corchs Lerena. El año anterior, el equipo creativo viajó a Capilla del Monte, donde aprendieron técnicas de respiración, meditaron, hicieron yoga y caminatas por la sierra.

«Así, además de que las ideas fluían un montón, nos ayudó para consolidar el grupo y conectarnos desde un lugar mucho más sincero y amoroso», detalla Guillermo Pino, presidente de la empresa. Y explica: «Todo esto está basado en un concepto de los Pueblos Originarios de América, que entendían que el conocimiento no es lineal (causa/efecto) sino circular, donde todo está relacionado. En lo circular cada elemento se conecta con lo demás. De esta manera, la creatividad individual se retroalimenta en el círculo».

por  DÉBORAH DE URIETA.

Fuente: http://www.cronista.com/management/Innovacion-pensar-fuera-de-la-caja-20170322-0001.html

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