Deportistas de alto rendimiento tanto en la pista como en el trabajo

Deborah Bell volaba. Tenía alas en los pies. Ya desde el secundario se notaba que eso que pasaba no estaba dentro de la media ni de la razón. Cuando se corrían carreras, ella llegaba cuando el resto no había hecho ni la mitad del recorrido.

En los años 80 fue una de las mujeres más veloces de la Argentina en 100 y 200 metros llanos, y también se destacó en 60 metros en pistas bajo techo. Logró el récord nacional Sub-23 de 100 metros llanos al aire libre con una marca de 11 segundos y 68 centésimas. Fue el 11 de octubre de 1987 en el Campeonato Sudamericano de San Pablo (Brasil), donde obtuvo la medalla dorada. Éste y otros (muchos) logros llevaron a que, a modo de homenaje, exista un torneo que lleva su nombre. Apenas pasados los 50 sigue manteniendo el récord de 100 metros Sub-23, además de ser la última campeona sudamericana de la Argentina en esta categoría.

«Creo que es muy importante el apoyo a los atletas cuando dejan de competir y fundamental que el país los respalde», dice Deborah, que formó parte de la década de oro del atletismo en la Argentina, junto con Andrés Chiaradía, Luis Migueles y muchos otros. «Hay muchos deportistas de elite que dejan todo para entrenar y después les es difícil encarar un futuro profesional», agrega la atleta que inspira a nuevas generaciones como la de la marplatense Belén Casetta, de 22 años, quien quebró el record sudamericano el viernes en los 3000 metros con obstáculos.

Bell recomienda especialmente a los deportistas de alto rendimiento pensar en su futuro, aunque tengan un presente intenso y muy competitivo. Para las empresas, una figura de este estilo es un hallazgo, aunque hay más conciencia de ello en compañías multinacionales.

El Ccomité Olímpico Internacional está atento a este tema y tiene un programa que se llama «Athletes Carrer Programme» (Programa de Carrera para Atletas), en el cual, en convenio con Adecco, se prepara a los atletas para el mundo profesional postcompetencia. Hay empresas adheridas que apoyan el deporte y abren plazas para ellos. En la Argentina, el programa es llevado adelante por el Comité Olímpico Argentino con la colaboración del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard).

sabe la tierra

Sebastián Firpo, una figura olímpica del voley hoy trabaja en Coca-Cola a través de este convenio. Entró en abril de 2016 con el fin de preparar a la empresa para los Juegos Olímpicos de la Juventud, que se llevarán a cabo en la ciudad de Buenos Aires en 2018, aunque ya tiene más responsabilidades. «El entrenamiento intensivo te sirve para el mundo corporativo porque sabés de trabajo en equipo, de manejo del estrés, lidiar con la frustración pero siempre seguir adelante y mejorar. El deporte te entrena la mente para ir detrás de un objetivo y cumplirlo», asegura Firpo. «Hay un paralelismo entre la estructura de una empresa y un equipo de alto rendimiento, pero en Coca Cola también hay gente abierta a pasar el conocimiento, algo que es muy importante», afirma.

«El futuro de los atletas una vez que dejan la competencia de alto rendimiento es una preocupación a nivel mundial», dice María Julia Garisoain, directora del Área de Fortalecimiento de Atletas en el Enard y Miembro del Consejo Ejecutivo del Comité Olímpico Argentino. Fue parte de la selección Nacional de Remo, con la cual ganó múltiples medallas, entre ellas el campeonato nacional, sudamericano y panamericano. Disputó los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996 y los de 2000. «Desde el Enard trabajamos mucho en la inclusión laboral de los atletas ya que dejan de competir a una edad promedio de 35 años». Les recomienda ponerse en contacto con la entidad a través de atletas@enard.org.ar y atletas@coarg.org.ar, para aprovechar de manera gratuita el coaching laboral que realizan junto con Adecco, «para aquellos que visten o vistieron la camiseta argentina a través de nuestro Plan Futuro».

Marca país

Marcelo Elizondo, especialista en temas de comercio exterior, ex director de la Fundación ExportAr, y director de la consultora DNI, asegura que el hecho de subirse a un podio en una olimpíada o en una competencia mundial es la mejor «marca país», porque habla del talento y la capacidad para grandes esfuerzos de su gente. Tenemos deportistas de elite en todos los rubros y las medallas impactan en la reputación de la Argentina».

Detrás de la marca país, también vienen los negocios, «porque el país muestra que es capaz de organizarse, que invierte en las personas, en la infraestructura y presenta condiciones favorables. El deporte es cada vez más relevante, es un gran centro de atracción de negocios».

Los atletas y deportistas «necesitan más respaldo», dice Elizondo. Más visibilidad, más sponsors y más torneos internos son clave para volver a dar impulso al atletismo.

Por otro lado, sugiere que los deportistas que se destacaron «deberían tener un lugar en donde se exhiban sus logros a modo de reconocimiento, un hall de la fama como tienen otros países. Una medalla en nombre de la Argentina es sinónimo de excelencia y merece respeto y gratitud».

En el mundo corporativo

Un informe de Adecco Argentina sobre las perspectivas laborales de los atletas dio como resultado que el mercado todavía no llega a ver el potencial de estos perfiles. El 51% de los encuestados dijo que los centros de estudios no contemplan un programa que les brinde el tiempo necesario a los deportistas y solo un 31% dijo que sí. Pero no solo en el ámbito del estudio no hay facilidades para que se puedan capacitar y al mismo tiempo entrenar. El 41% respondió que en donde trabajan no existe ninguna política o programa para que puedan seguir entrenando normalmente, y solo el 28% dijo que cuenta con un sistema flexible.

¿Qué necesitan para poder rendir, pero también trabajar? Aunque existen algunas becas, «el 24% cree que los programas de financiamiento ayudarían a potenciar su carrera de deportista, otro 11% habla de los programas de acompañamiento y contención, mientras que el 40% cree que tiene que ser una combinación de los dos. Otro 26% plantea que las políticas de flexibilidad horaria serían beneficiosas», dice el informe.

El entrenador de atletas Andrés Chiaradía, medalla de plata en lanzamiento de martillo en los Juegos Panamericanos de Indianápolis en 1987 y de bronce en Mar del Plata 1995, dice que el hecho de saber trabajar bajo presión, con enormes desafíos por delante, con la capacidad de analizar intensivamente a los competidores, además de la voluntad de asumir riesgos en la toma de decisiones, hacen que estos perfiles sean particularmente competitivos «ya que tienen la mira puesta en ganar. Para esto están acostumbrados a la batalla diaria y a hacer grandes sacrificios». Agrega que «muchos atletas en los Estados Unidos trabajan en empresas porque tienen un nombre, son un símbolo, una marca de referencia que las compañías quieren aprovechar», dice.

¿Por qué los atletas se adaptan a todo tipo de organizaciones? Según Adecco, los deportistas de elite inspiran y emocionan al mundo con su performance sobresaliente en cada disciplina en la que se especializan. «Sin embargo, son mucho más de lo que podemos percibir. Es por esto que tiene sentido para las organizaciones contratar atletas de alto rendimiento que tienen una actitud y habilidades excepcionales. Ellos tienen aptitudes y valores altamente requeridos por los entornos corporativos». Como se dijo, entre ellos están: trabajo por objetivos, superación personal, disciplina, resiliencia, perseverancia, y pasión.

Hasta ahora, en la Argentina sólo una empresa forma parte del programa para contratar a deportistas de alto rendimiento en colaboración con el Comité Olímpico local. Las puertas están abiertas para los que quieran sumarse.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/2052572-deportistas-de-alto-rendimiento-tanto-en-la-pista-como-en-el-trabajo

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