Chicos y pantallas: ¿debemos preocuparnos?

Diversos estudios desaconsejan su uso en los primeros años de vida y alertan sobre el riesgo de adicción en la infancia y la adolescencia.

En su última publicación, la Academia Americana de Pediatría afirma que no se aconseja el uso de ningún dispositivo electrónico antes de los 18 meses.

Nuevas Tecnologías

Mientras los padres disfrutan de la paz momentánea que produce darle a su hijo un aparato para que juegue, en secreto les preocupa si ese tiempo al frente de la pantalla le está causando daños en el cerebro. Pero debemos ser conscientes de que somos nosotros, los adultos, los que cada vez tenemos menos tiempo para estar con nuestros hijos y los que les habilitamos el uso de los dispositivos electrónicos, mientras nos ocupamos de lo nuestro. Y, con nuestro propio ejemplo, les estamos enseñando a vivir conectados a las pantallas, ya que debemos recordar que ellos nos miran más que lo que nos escuchan.

Por otra parte, es importante diferenciar tipos de pantallas y el tipo de contenidos a los que acceden a través de ellas: no es lo mismo un juego de entretenimiento de la PlayStation o del iPad, utilizar alguna red social, leer un libro electrónico o ver una serie en Netflix. Y otra cuestión que preocupa y mucho es saber cuál es el tiempo recomendable frente a una pantalla.

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Un estudio de la Universidad de Wisconsin (2013) observó que los niños de entre dos y tres años eran más propensos a responder a pantallas táctiles que a las que no requieren de interacción (como la televisión): es decir que mientras más interactiva y más real sea la pantalla, más familiar se siente desde la perspectiva de un niño de dos años. La investigadora Ruth Milanaik estima que la edad de comienzo de uso de pantalla táctil es a los 11 meses, y un estudio francés (realizado en el 2015) reveló que el 58% de los menores de 2 años ya había utilizado algún dispositivo móvil. Asimismo, Aric Sigman calculó en un trabajo de 2012 que los pequeños que nacen ahora pasarán el equivalente a un año pegado a las pantallas antes de cumplir los siete años.

Pero, ¿qué sugieren los expertos?

El año pasado, en su última publicación, la Academia Americana de Pediatría afirma que no se aconseja el uso de ningún dispositivo electrónico antes de los 18 meses, y que entre los 18 y 24 meses puede haber un uso de la tecnología siempre y cuando el contenido sea el apropiado para la edad y el niño esté acompañado por un adulto. Sugieren que, entre los 2 y los 5 años, el tiempo máximo de exposición a las pantallas no sea más de una hora por día y en compañía de un adulto. Y a partir de los 6 años es necesario que se limite el tiempo de consumo, que el contenido sea apropiado para la edad, y que no afecte el sueño, la sociabilidad y la actividad física.

Los contra

¿Y cuáles son las consecuencias negativas del manejo inapropiado de las tecnologías? Respecto a la televisión educativa en los niños pequeños, Dimitri Christakis, pediatra del Instituto de Investigación Infantil de Seattle, opina que, antes de los dos años, los efectos negativos son mucho mayores que los posibles efectos positivos. Por ejemplo, los niños y niñas que habían sido expuestos a videos educativos, tipo Baby Einstein, registraron menor vocabulario que aquellos que no los habían mirado. Es por ello que solo los recomiendan a partir de los dos años y con un tiempo máximo de 30 minutos diarios.

Sin lugar a dudas, la mejor estimulación para un bebé es la interacción humana y los juegos, como por ejemplo, los de construcción. Un estudio de Pagani y colaboradores (2010) muestra que altos niveles de exposición a pantallas en niños menores de 3 años genera impactos negativos en los resultados académicos y sociales. A su vez, el excesivo uso de las tecnologías puede limitar el movimiento y la actividad física. Otras investigaciones han encontrado relación entre exposición a las pantallas y obesidad. Esto se debe en parte a los comerciales televisivos que muestran publicidad de comidas y bebidas, y al impacto que tiene el sedentarismo y el comer frente a las pantallas.

Los estudios revelan, además, que la mayoría de los padres no supervisan el uso de la tecnología que hacen sus hijos, por lo que se observa que los niños tienen más dificultades para conciliar el sueño, lo cual afectará negativamente a su rendimiento académico. Un estudio de 2014 muestra que la luz azulada de onda corta que emiten las tablets, computadoras, celulares y libros electrónicos afecta negativamente al sueño y al estado de alerta matinal, y que las personas que se exponen a estos dispositivos antes de dormirse necesitan más tiempo (10 minutos más) para dormirse. Y, cuando se duermen, pasan menos tiempo en la fase REM, que se asocia con un sueño profundo y restaurador, y les cuesta más despertarse y llegar a estar totalmente alertas. Para no interferir en el sueño, los especialistas recomiendan apagar las pantallas al menos una hora y media antes de irse a dormir.

Los adolescentes son el grupo que presenta mayor riesgo, ya que son usuarios intensivos de dispositivos tecnológicos. Según Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA (2012), alrededor de un 40% de los adolescentes argentinos se encuentran privados de sueño. Además, de acuerdo con Leticia Luque, quien realizó un estudio en la Universidad Nacional de Córdoba en 2008, refiere que uno de cada cuatro usuarios de tecnología realizan un uso abusivo de la misma y es llamativo el número de mujeres que presentan este problema.

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Otra investigación refiere que el mayor riesgo derivado del uso de las nuevas tecnologías es su capacidad para crear adicciones, que representen una verdadera dependencia y falta de control sobre su comportamiento. El hecho de que algunos de los mecanismos cerebrales relacionados con el autocontrol están aún inmaduros en chicos y chicas adolescentes, les sitúa en una posición de mayor vulnerabilidad para el desarrollo de estas adicciones. En un trabajo reciente realizado sobre una muestra de adolescentes y jóvenes españoles, el alto nivel de autocontrol fue la variable que protegió a los usuarios intensivos del desarrollo de la adicción a Internet.

Para las autoras Loh y Kanai, las personas dependientes de Internet presentan dificultades para inhibir la conducta, sobre todo en tareas relacionadas a la Red y buscan satisfacción inmediata. También muestran alteraciones cognitivas, sobre todo en el procesamiento de la información, control ejecutivo y procesamiento de la recompensa.

Los pro

Sin embargo, otros estudios encuentran efectos positivos. Varios investigadores resaltan que más allá del tiempo de exposición a las pantallas que tienen los niños importa el contenido del mismo, el cual puede influir en su desarrollo evolutivo. Un estudio realizado en 2008 en la Universidad de Wisconsin (EE.UU), liderado por Heather Kirkorian muestra que la exposición de niños mayores a dos años a programas apropiados para la edad, diseñados alrededor de un curriculum educacional se asocia con mejorías cognitivas y académicas. Sin embargo, la exposición a programas de entretenimiento puro, que puedan presentar contenidos de violencia, se relaciona con un menor desarrollo académico y cognitivo.

Mariona Grané, licenciada en Filosofía y Ciencias de la Educación de la Universidad de Barcelona (España), ha defendido que «los niños pueden interactuar con los dispositivos móviles y las tabletas mediante juegos que les ayudan a desarrollar muchas habilidades que tienen que ver con la toma de decisiones, el análisis de datos, la observación, resolver problemas, y esto les hace avanzar en su pensamiento».

Ser firme sin recurrir al castigo

Otros investigadores sostienen que el uso adecuado de las tecnologías facilita información, comunicación, interacción, diversión, pasar el tiempo y olvidarse un poco de las tareas diarias y también potencia el desarrollo de habilidades y nuevas formas de construcción del conocimiento.

Helen Moylett, presidenta de Early Education, opina que “la tecnología puede ser una herramienta útil e interesante si se utiliza en el lugar adecuado para ayudarnos a aprender, y no todo el tiempo ni como reemplazo de otras cosas».

Algo importante y que debemos recordar es que los niños son muy curiosos, se aburren con rapidez con un tipo de medio y es por eso que suelen combinar el tiempo al frente de una pantalla con otro tipo de juegos motrices. Hoy en día observamos que los chicos aprenden juegos motrices a través de redes sociales, como por ejemplo el juego de la botellita (que consiste en tirar una botella de plástico con agua, hacerla girar por el aire y lograr que caiga parada), los cuales se transforman en juegos populares a través de los cuales utilizan sus habilidades motrices y fomentan la sociabilidad. Silvia Bacher, autora del libro «Navegar entre culturas. Educación, comunicación y ciudadanía digital», afirma que el avance de las tecnologías no se opone a la necesidad que tienen los chicos de experimentar en otros campos, y es por eso que los chicos pueden pasar de un tipo de juego a otro con naturalidad.

Sugerencias para padres

Lidiar con el mundo digital como lo harían con cualquier otro entorno de la vida de su hijo.

Familiarícese con las redes sociales en las que sus hijos participan: le permitirá entenderlos y poder supervisarlos.

Seleccionar programas que estén bien diseñados y que sean apropiados para la edad de su hijo.

Sostener las restricciones de no ver contenidos que no sean apropiados para la edad.

Acompañarlo en la elección de los juegos y las aplicaciones, y estar alerta de cualquier situación que pueda ser síntoma de adicción.

Ver estos programas junto a sus hijos y discutir con ellos sus valores, lo cual favorece los efectos positivos de la educación a través de la pantalla. Las familias que juegan juntas aprenden juntas.

Los niños son niños y cometerán errores usando los medios digitales.

Enseñarles a navegar de manera segura.

Enseñarles a tomar decisiones sanas sobre el contenido mediático.

Situar los dispositivos en espacios comunes.

Tener presente cantidad, calidad y lugar donde se consume el contenido digital.

Regular el tiempo de uso.

Establecer un «Compromiso sobre el consumo digital de la familia».

Psicoeducar respecto de que el consumo excesivo está asociado a obesidad, falta de sueño, problemas en la escuela, agresión y otros problemas del comportamiento.

Valorar la comunicación y los juegos frente a frente.

Que los dispositivos no sean el único juego. Debemos estimular los juegos motrices o de interacción.

Ser un buen ejemplo.

Un uso responsable, educativo y supervisado de las nuevas tecnologías por parte de los niños y adolescentes puede ser «muy beneficioso» para el desarrollo y para adquirir competencias básicas.

*La licenciada Paula Tripicchio integra el departamento Infanto Juvenil de INECO.

Fuente: http://www.clarin.com/buena-vida/psico/chicos-pantallas-debemos-preocuparnos_0_r1k4w_nqg.html?link_time=1490186870#utm_medium=Social&utm_campaign=Echobox&utm_source=Twitter&utm_term=Autofeed

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