Si bien contractualmente se le otorga al conductor el mismo amparo que al asegurado, su incumplimiento de las cargos no afectará el derecho del asegurado.
La póliza establece la obligación del asegurador de mantener indemne al asegurado y al conductor del vehículo asegurado, por cuanto deban a un tercero como consecuencia de daños causados por ese vehículo o por la carga que transporte en condiciones reglamentarias, en razón de la responsabilidad civil que pueda resultar a cargo de ellos. Es el concepto del art. 109 LS.
La póliza impone al conductor, conjuntamente con el asegurado, el cumplimiento de la carga del art. 115 L.S., de denunciar al asegurador el hecho del cual nace la eventual responsabilidad y la interposición judicial del reclamo del tercero.
En efecto, el conductor se constituye en alguna medida, en una suerte de beneficiaria del seguro para la cobertura de su propia responsabilidad, y por ello resulta razonable que se le extiendan algunas cargas que impongan conductas cuyo incumplimiento provoque la pérdida de los derechos que emergen de la póliza a favor de dicho conductor. No obstante lo expuesto, no queda afectado el principio general enunciado, pues los incumplimientos del conductor solo a él lo afectan, pero no son oponibles al asegurado.
La póliza divide la cobertura de responsabilidad civil en dos partes según que los daños causados a los terceros sean corporales o materiales, admitiendo cada una de ellas límites propios de responsabilidad, los que no pueden ser compensados entre sí.
Teniendo en cuenta esta distinción, el asegurador toma a su cargo, aun cuando se excedan los limites cubiertos, y como único accesorio de su obligación, el pago de los gastos y costas judiciales y extrajudiciales, en los que se incurra para resistir la pretensión del tercero (art. 110 L.S.).
Si la condena por daños fuera inferior o igual a los límites aseguradas, los accesorios serán cubiertos en su totalidad, sin importar la magnitud de los mismos. En cambio, si la suma asegurada es inferior al capital de la condena, los accesorios serán soportados-por las partes en la proporción existente entre ambas sumas. Constituye ello una aplicación del principio indemnizatorio, propio de los seguros de daños. Los gastos originados por la litis serán soportados en la misma proporción que exista entre la parte asegurada y la no cubierta, de la condena.
(Fuente, se toma como base el material del prof. José Aranda, aportado por Guillermo Vazquez, adaptado por RON)